BOLSITA LLENA Y VACÍO EN RESULTADOS DE ÓSCAR APARICIO

    Noticias relevantes01 de julio de 2026 01/07/26

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    Mientras Vogue hace de In The Bag una pasarela de glamour, donde celebridades muestran su labial, su perfume nicho o alguna anécdota entrañable de su bolso, en Chiapas la seguridad pública decidió adaptar ese mismo formato y convertirlo en propaganda de bolsillo.

    El secretario de Seguridad del Pueblo, Óscar Aparicio Avendaño, apareció en un video que intenta vender cercanía y espontaneidad. Pero no hay nada espontáneo en una producción con pregunta, respuesta y cierre calculados.

    La pregunta fue simple: “¿Qué trae en su bolsita, secretario?”

    La respuesta: el teléfono celular —que él mismo define como su oficina de trabajo—, cargador de arma corta, pistola con mira holográfica, visor nocturno y, al cinto, lámpara táctica, navaja multipropósito —por si algún día, pa’ cuando se ofrezca— y AirPods.

    Nada de eso sorprende.

    Lo que sí sorprende es el contexto.

    Porque mientras en Chiapas hay familias pagando r3scates; trabajadores citados con engaños y priv4d0s de su lib3rtad; choferes que eliminan aplicaciones bancarias de sus celulares por miedo a 4salt0s en carreteras como Frontera Comalapa, donde son interc3ptados y oblig4dos a vaciar sus cuentas; cu3rp0s abandonad0s en la vía pública; madres buscadoras haciendo solas el trabajo que le corresponde al Estado; denuncias constantes por abus0s, exc3s0s y señalamientos contra grupos como los Pakales; y un largo etcétera, la prioridad institucional fue producir un video para mostrar cómo se equipa el secretario.

    Y ahí está el problema.

    No es solo lo que carga.

    Es lo que comunica.

    Porque todo ese equipamiento —el arma, los cargadores, la mira holográfica, el visor nocturno, la lámpara táctica y toda la logística que lo rodea— se paga con dinero público.

    Con el erario.

    Con el dinero de tod@s.

    Desde empresari@s hasta quien compra una paleta de un peso paga IVA.

    Ese dinero integra la gran bolsa económica que administran l@s funcionari@s públic@s, a quienes se les confió garantizar seguridad, no alimentar narrativas personales.

    Y todo ese equipamiento “personal” —más la comitiva de compañía o de seguridad que  lo resguarda en cada recorrido—, exhibido como parte de una narrativa de fuerza y control, contrasta con una población que muchas veces enfrenta la violencia en situación de indefensión y en solitario.

    Esa es la diferencia.

    Mientras la autoridad presume cómo se protege, buena parte de la ciudadanía sigue buscando cómo sobrevivir.

    Pero queda una pregunta más:

    ¿Cuenta el secretario con asesor@s?

    Porque si esta idea fue aprobada desde su área de comunicación social, el nivel es lamentable.

    No pueden siquiera leer el momento político y social que atraviesa Chiapas.

    Es error tras error.

    Y si nadie dentro de su equipo fue capaz de decirle que este no era el momento para jugar a la narrativa de redes, entonces el problema ya no es solo de imagen.

    Es de sentido común.

    Es de criterio.

    Porque Chiapas no necesita secretarios mutados en un híbrido de ficción entre Rambo y MacGyver Reloaded.

    Pretender gobernar la seguridad desde una fantasía de fuerza y control, mientras la realidad se descompone, no solo es absurdo.

    Es grave.

    Chiapas necesita funcionari@s que den resultados.

    ¿CUÁNTO CUESTA PARA CHIAPAS MANTENER AL FRENTE DE LA SEGURIDAD A ÓSCAR APARICIO AVENDAÑO, TAN DISTANTE DE LA CRISIS QUE VIVE EL ESTADO?

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