
EL LEVANTÓN DE MIGUEL ELÍAS GÓMEZ MIEL: PERIODISMO CRÍTICO BAJO ATAQUE EN SAN CRISTÓBAL
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Juan Carlos Pérez
¿Qué significa hacer periodismo en San Cristóbal de Las Casas? El caso de Miguel Elías Gómez Miel, periodista indígena que habla tzotzil, tzeltal y español, lo demuestra con crudeza: significa exponer la verdad a costa de la propia vida.
Tras dar seguimiento al caso de Maricela Gómez López y denunciar públicamente la corrupción y el descontrol en el transporte público, Miguel Elías fue privado de su libertad por policías municipales, golpeado, gaseado, bañado en alcohol para simular ebriedad y esposado. Peor aún: su hijo de seis años fue retenido y desaparecido momentáneamente, para después aparecer en manos de la misma policía.
Este hecho no es un exceso aislado. Es un ataque directo contra la prensa crítica. Miguel Elías señaló a la alcaldesa Fabiola Ricci Diestel como responsable de ordenar su persecución y levantón, acusándola de intentar intimidar y callar la denuncia ciudadana que revela su tolerancia al pirataje del transporte público y a la corrupción que carcome San Cristóbal.
En sus propias palabras: “Me prefabricaron un delito, me encarcelaron y me querían desaparecer. Todo por evidenciar lo que aquí pasa”. La acusación es grave: de confirmarse, estamos frente a un uso del aparato policial municipal para secuestrar periodistas y para blindar intereses políticos.
Este caso obliga a mirar con seriedad el estado de la libertad de expresión en Chiapas. Si un reportero indígena que da voz a familias campesinas puede ser levantado y torturado, ¿qué le espera al resto de los ciudadanos que exigen justicia?
Miguel Elías responsabiliza a la familia Ricci de cualquier cosa que le pueda ocurrir. Y su testimonio es un grito de alerta: en San Cristóbal, el poder político parece dispuesto a usar la represión como método de gobierno.
La pregunta queda en el aire: ¿seguiremos permitiendo que denunciar la verdad sea una sentencia de persecución? El silencio, en este caso, también sería cómplice.




